Las asociaciones con personas influyentes son poderosas.
Aun así, son arriesgados. 🤔
89% de los profesionales del marketing con los que hablo afirman que encontrar al influencer perfecto es el aspecto más difícil de su trabajo.
Y el reciente revés de Doritos Spain es un ejemplo perfecto de una mala elección de influencer.
¿Qué ha pasado?
Doritos España se ha asociado con Samantha Hudson y a sus 370K seguidores de Instagram para participar en su nueva campaña “Crunch Talks”.
Luego, la reacción negativa por antiguos comentarios de Hudson de 2015 obligó a una rápida retractación.
¿Podría pasarte a ti?
Absolutamente.
Pero no te preocupes. Tengo consejos de expertos para ayudarte a evitar estos tropiezos.
Vamos a rodar. 👇
El efecto backlash: Cuando resurgen los antiguos tuits de un influencer
¿Qué ha pasado para hundir la nueva campaña de Doritos España?
Doritos Spain lanzó una nueva campaña titulada “Crunch Talks”.
Esta campaña contó con varias personas influyentes, entre ellas Samantha Hudson, para interactuar con el público a través de debates y contenidos en torno a la marca.
La iniciativa buscaba fortalecer la conexión de Doritos con comunidades diversas.
¿Su objetivo?
👉 Mostrar inclusividad y modernidad.
Y como hemos visto con Abercrombie y Finch, la inclusión y la modernidad pueden duplicar sus acciones.
Naturalmente, Samantha, conocida por su vibrante personalidad y su defensa del colectivo LGBTQ+, parecía la candidata perfecta.
Utilicé una plataforma de marketing de influencers para analizar sus estadísticas en Instagram y me pareció que encajaba bien con la marca.
📊 82% de la audiencia de Samantha está en España.
📊 89% de su público está formado por gente auténtica y real.
📊 Sus seguidores han aumentado en casi 5% en los últimos 6 meses.
Como podemos ver aquí, ¡su media de reproducciones de Reel en Instagram ronda las 583.000 reproducciones por Reel!
Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Samantha Hudson (@badbixsamantha)
Pero se avecinaban problemas.
Los críticos encontraron algunos tuits antiguos de Samantha de 2015. En las publicaciones, Hudson, entonces adolescente, compartió en Twitter que quería hacer “cosas privadas” con una “Una niña de 12 años.“
Las publicaciones originales de Hudson se eliminaron, pero los usuarios de X (antes Twitter) siguen compartiendo capturas de sus comentarios en línea.
Estos polémicos tuits desataron la indignación y surgieron llamamientos al boicot contra Doritos.
Por suerte, Doritos actuó rápido.
Pusieron fin a su colaboración con Samantha y los puestos de la campaña desaparecieron.
Pero Internet tiene mucha memoria.
¿Las consecuencias?
❌ Daño potencial a la marca.
❌ Las relaciones públicas se resintieron.
❌ La confianza vaciló.
Doritos se enfrentó a una dura lección.
👉 Incluso las alianzas bienintencionadas pueden ser contraproducentes y afectar a la reputación de la marca.
Otras asociaciones que no dieron en el blanco
El incidente de Doritos no es un caso aislado. Otras marcas han enfrentado problemas similares.
He aquí tres casos notables que recuerdo:
Cuando YouTube puso en pausa a Logan Paul
Logan Paul, sí, ese Logan Paul, un gran nombre en YouTube, se metió de lleno.
Publicó un video desde el bosque Aokigahara de Japón, un lugar conocido por ser trágicamente sensible.
¿Las consecuencias?
👉 Enorme.
Las marcas vinculadas a él, YouTube incluida, se enfrentaron a una tormenta pública.
YouTube pausó los proyectos futuros de Paul y lo expulsó de su programa publicitario de primer nivel.
La lección estaba clara: asociarse con gente que genera polémica es arriesgado.
La mano pegajosa de Gillette con Thierry Henry
¿Quién se acuerda todavía de cuando Thierry Henry jugó un poco al despiste con el reglamento durante un partido de clasificación para el Mundial?
Recuerdo que su jugada de balonmano fue noticia.
Por desgracia, Gillette decidió seguir con su embajador de marca.
Y recibieron críticas por ello.
Los fans no lo aceptaron.
Pidieron boicots y dijeron que la jugada de Henry no encajaba con el mantra de juego limpio de Gillette.
¿El resultado?
Fans confundidos y enfadados y una marca que se rasca la cabeza por la buena voluntad perdida.
Cuando L’Oréal y Munroe Bergdorf separaron caminos
L’Oréal Paris y Munroe Bergdorf es otra campaña de “influencer que salió mal” que terminó antes de empezar de verdad.
¿Qué ha pasado?
Durante una entrevista, la embajadora de marca de L’Oréal Paris, Munroe Bergdorf, habló con franqueza sobre el racismo sistémico y tocó una fibra sensible entre los fans.
L’Oréal dijo: “Esto no nos representa”, y cortó rápidamente la relación con su influencer.
Pero el daño ya estaba hecho y sólo empeoró con su reacción.
La gente quería saber si esto era realmente libertad de expresión. ¿Dónde está el límite?
¿Y qué pasa con el deber de una marca de respaldar a su influencer, especialmente en temas polémicos? 🤔
Esta ruptura arrojó luz sobre el delicado baile entre marcas e influencers y lo rápido que pueden agriarse las cosas cuando las audiencias se enfadan.
